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Un
poco de historia, primera parte:
Así empezamos. |
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TODO
LO QUE QUERÍA SABER DE AIRE LIBRE
y
se dormía antes de que terminaran de contarle.
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Mil
novecientos ochenta y ocho amanecía, y Argentina
comenzaba a arder con las primeras chispas de
la hiperinflación, la creciente deuda externa,
militares genocidas perdonados por las leyes de
obediencia debida y punto final, paros generales,
medios de comunicación cada vez en menos manos,
y por una sociedad ronca pero que ya empezaba
a gritar basta.
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Yo
recuerdo que en aquella época muchos participábamos
en lugares disimiles, por ejemplo, en sindicatos,
en los barrios, en organizaciones estudiantiles,
y de alguna manera todos nos conocíamos. Eso es
muy particular en nuestra ciudad. "Ah, yo conozco
a fulano que es amigo de, ah, yo conozco a aquel
otro que está en el centro comunitario...", todos
estábamos, a través de conocidos, sabiendo que
en los barrios estaban pasando cosas, y que no
estaban saliendo en los medios.
Creo
que eso impulsó a la gente que estábamos trabajando
cerca para preguntarnos: ¿Che, por que ellos tienen
los medios y nosotros no? ¿No tendremos la posibilidad
de hacer algo para decir lo que pensamos, y por
lo que estamos peleando todos los días cara a
cara, vecino a vecino, decirlo para mucha más
gente? Era una necesidad.
Cuando
nos juntamos, éramos de organizaciones barriales,
populares, comunitarias. Nos juntamos y empezamos
a discutir este tema, este problema, de la falta
de un lugar, un canal donde nos podíamos expresar.
Y vimos que era posible, a partir de las experiencias
que ya habíamos visto, poner una radio en el barrio.
En las primeras discusiones nos planteábamos:
"Bueno, qué hacemos, ¿ponemos una radio en cada
organización o ponemos una radio entre todas las
organizaciones que estamos participando?"
Después
de trabajar varias horas el tema, propusimos:
"Cada organización está trabajando en
distintas problemáticas sociales… ¿por qué
no armamos un proyecto comunicacional en conjunto,
y vemos la posibilidad de tener un medio común
de comunicación que sea el reflejo de todas las
organizaciones del barrio?"
Así
fue nada más ni nada menos nuestro origen: Aire
libre nació de la necesidad de distintas organizaciones
comunitarias y vecinos de querer comunicarse.
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1988:
Primer transmisor y mini-equipo ambulante, la tecnología
de la primera época de la radio. En
ese tiempo nos llamábamos 91.5 "Primera
Radio Comunitaria de Rosario". |
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Y
fue aquí, en Rosario, una ciudad de coraje y de
paciencias infinitas. Rosario es, en definitiva,
una búsqueda permanente de aire libre.
Aquí
comenzó a latir el corazón de un motor de sueños
que quería llenar el aire de palabras, tantas
como fueran necesarias, como personas existieran.
Y
porque seguimos soñando, mostramos nuestros rostros
y nombres, caminamos las calles, intercambiamos
preocupaciones y compartimos la alegría.
Somos
buscadores de oídos, bocas y miradas, y vamos
arrimando las ganas para ganarle al desierto de
la incertidumbre, de la resignación y del vacío.
Así
viene sucediendo desde hace 15 años, cuando nos
agrupamos como gotas después de una tormenta furiosa,
preguntamos por el futuro y respondimos ¡Presente! |
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Comunicar
para transformar. |
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| Uno
no se imagina de lo que es capaz de hacer junto
con los demás, uniendo voluntades. Creo que en
ese momento recién empezamos a tomar noción de
que era posible hacer nuestro medio. Y de ver
que había experiencias en otros lugares, como
nosotros acá, por eso queríamos contar que era
lo que estaban haciendo en otros partes, contagiar.
Comunicación.
La palabrita había logrado el milagro de unir
el sentimiento de testimoniar el trabajo, la
dignidad, y la creación de una comunidad.
Poco
a poco, el hecho de juntarnos, el hecho de empezar
a discutir los criterios de lo que deberíamos
hacer a nivel programación, coordinación, organización,
nos desafiaba a crear, ya que estábamos armando
nuestro propio proyecto político, social y comunitario
de comunicación.
Comunicar
para concientizar, concientizar para transformar,
transformar para lograr un mundo más justo,
digno y solidario donde vivir.
Veníamos
de muy diferentes formaciones y desde muy diversos
puntos ideológicos. Esto es lo que tuvo de particular
Aire Libre, de poder juntar todas esas voluntades,
con distintas experiencias, distintos caminos,
distintas ideas, y eso, claro está, propició
encontronazos, renunciamientos, largas discusiones.
Todo esto fue necesario, ya que construíamos
un proyecto propio que dejaba de ser del que
venía de allá o de acá, sino que era uno solo,
de todos. Y este recorrido es muy especial,
y realmente fue originario.
A
fines de los ochenta, circulaban muchas revistas
de organizaciones, publicaciones gráficas, y
era como que el medio popular para expresarte
era lo gráfico. Mirá vos hasta qué punto que
cuando se convocó a las organizaciones del barrio
para hablar de una radio comunitaria, muchos
pensábamos "¿qué es esto de una radio comunitaria?
¿De qué se trata?"… Tal era el fantasma
que teníamos de la radio, tal era el mito de
lo que era una radio. Y después dijimos: "¿de
qué manera vamos a ir a participar de una radio,
cómo vamos a poner una radio?"… Es más,
afirmamos: "Bueno, si alguien pone una radio
y nos invita a participar, ahí tenemos que estar,
porque sería bárbaro, o sea, no podemos dejar
pasar esta posibilidad de estar o al menos tener
una opinión dentro de algún medio".
Al
principio, no se nos cruzó por la cabeza de
que "esta radio la podemos poner nosotros, la
podemos hacer, desde abajo, desde el pie, nosotros".
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1988:
La radio se va para arriba. Los muchachos de antes
colocan la antena en el techo de la Escuela Pública
nº 773 “Pablo A. Pizzurno”. |
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| Estuvimos
tres meses reuniéndonos para definir los criterios
políticos y fundacionales de lo que iba a ser
la radio comunitaria. Programamos peñas, festivales,
rifas, porque había que comprar el transmisor,
y conseguir un mínimo equipamiento. Al fin, todo
esto se concreta el 20 de agosto de 1988, cuando
ya estábamos listos para la primer transmisión.
La hicimos en las instalaciones de la Escuela
nº 773 Pablo Pizzurno, en el barrio.
El
primer día de transmisión fue muy emotivo, nos
juntamos a la tarde, no teníamos lugar donde poner
la antena, así que el lugar más alto de la escuela
donde íbamos a transmitir era el mástil de la
bandera, así que subimos la antena en el mástil,
que tenía mas o menos siete u ocho metros de alto
y de ahí empezamos a transmitir. Teníamos un equipito
transmisor de 1 vatio, un grabadorcito Winco de
esos a tecla, un micrófono de plástico, tipo verdulero,
y una radio a transistores para monitorear lo
que salía al aire. Cada organización preparó un
microprograma de 15 minutos para presentarse,
y presentar a la radio. |
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| 1988:
Recuerdos de mis primeras transmisiones. Aquí
en las instalaciones de la Vecinal Zona Oeste. Nótese
el dudoso tono rojo que ya evidenciaba la radio. |
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Escuchá
como fue
A
partir de allí, organizamos las siguientes transmisiones
en distintos lugares de la zona oeste. Técnicamente,
nuestro espacio original en el dial fue el 91.5
MHZ. Las fechas que siguen son históricas porque
son nuestros primeros pasos:
04/09/88
Segunda
transmisión, de 2 horas, en la Vecinal
"Villa Nueva". |
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| 1988:
Transmisión en el local de la Vecinal Bella
Vista Oeste. Todo bajo la atenta mirada de Gladys
Díaz y su sombra de fines de los ochenta. |
| 11/09/88
Tercera
transmisión con un programa especial por el
"Día del Maestro", de 2 horas, en
la escuela "Pizzurno".
18/09/88
Cuarta
transmisión de 2 horas, en la Vecinal "Bella
Vista Oeste".
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| 1988:
las condiciones técnicas no eran las ideales,
pero la gente se las rebuscó para que los
ideales volaran por la técnica de los aparatos. |
| 25/09/88
Se
realizan transmisiones los días sábados y domingos,
en el horario de 17 a 23 hs, retornando a la escuela
"Pizzurno".
Una
radio se esparce por el aire, pero también por
la tierra. Aire Libre ha conocido la caminata
interminable de buscar un lugar propio, con la
antena a cuestas y el desafío de seguir adelante.
El
Ministerio de Educación de Santa Fe, en 1988,
intimó a las autoridades de la Escuela Pizzurno
a prohibir las emisiones de Aire Libre desde allí,
bajo amenaza de despidos y sanciones.
Ante
esto, optamos por trasladar el equipamiento, y
aceptamos la propuesta del sacerdote de la Parroquia
Nuestra Señora de la Salud, para alojar la radio
allí. El 24 de febrero de 1989, retomamos las
transmisiones, fijándolas los días jueves, viernes,
sábados y domingos, de 20 a 01 hs. Más tarde,
a partir del 18 de noviembre del mismo
año, se intensifican las emisiones de lunes a
jueves de 17 a 00 hs, y de viernes a domingos
de 08 a 01 hs. |
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| 1989:
Salón Catequístico de la Parroquia
"Nuestra Señora de la Salud".
Ya en ese momento nos comenzamos a llamar Aire Libre.
Esta imagen corresponde a mayo de este año,
y vemos la emisión de "Jugando para
crecer", programa infantil de los niños
del barrio. En el micrófono, Mariela Fossaroli. |
| Cuando
arrancamos había muchos problemas por el tema
legal. Estaba totalmente prohibido poner una radio.
Dijimos: "Bueno, invitemos a todo el mundo, a
los más que podamos, para mostrar que no somos
clandestinos, que no queremos ser clandestinos
y que tenemos derecho a la comunicación. Que queremos
transmitir, queremos hablar y ponerle voz alta
a nuestras cosas, a nuestras ideas, a nuestros
pensamientos, a nuestros reclamos".
En
1990, decidimos mudarnos de la Parroquia ya que
el espacio nos quedaba chico por la constante
actividad que la programación demandaba. Nuevamente,
volvimos a caminar y encontramos la casa de un
vecino e integrante del proyecto. Sacamos las
herramientas, desenrrollamos los cables, clavamos
la antena, ordenamos los libros y calmamos a los
miembros de la familia que nos cobijaría. Pusimos
en la vereda el cartel de la radio y abajo la
nueva dirección: Fraga 3173. |
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| 1990:
Preparativos para transmitir desde la casa de la
familia De Luca.
En la foto, Claudio De Luca, María Belén
Capote y en la operación técnica Carlos
Delfino. |
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Como
reflejo de nuestra experiencia, nacieron en distintos
barrios otras radios comunitarias similares que
a partir de 1990 poblaron la ciudad con 16 emisoras
populares, vinculadas entre sí por la posterior
creación de ARCo (Asociación de Radios Comunitarias).
Yo
creo que esa etapa fue escuela para muchísimos
vecinos, que hoy no se olvidan cuando discutían,
cuando iban a las asambleas de la radio…
eso fue toda una experiencia que, quizás para
muchos de nuestros vecinos hoy, sea parte de una
rica vivencia democrática.
En
mi caso particular, no sabía de la existencia
de Aire Libre ni de este tipo de proyectos, de
radios comunitarias o medios alternativos en la
comunicación. Y bueno, estando ahora acá todavía
sigo aprendiendo, no es que ya aprendí todo, no
sé si alguna vez aprenderé todo. Me siento realmente
muy cómodo, y me parece que este tipo de emisoras
son el camino más correcto a seguir en la comunicación. |
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| 1991:
Este dibujo, uno de los primeros logos de la radio,
ilustraba la tapa de Página Libre, nuestro
boletín de entonces. |
Y
así fue. Hicimos más y aprendimos mucho más.
Con ganas, con alegría, con mucho trabajo, con
talleres, con ladrillos, cal y arena, con participación,
con democracia, con martillo y cortafierros,
con los manuales de ALER (Asociación Latinoamericana
de Educación Radiofónica), con los talleres
de InCuPo (Instituto de Cultura Popular), con
asambleas, con más organización, con un presidente
que se iba dejando todo (Alfonsín), y con otro
que llegaba a entregar todo (Menem), con más
ganas, con pocas ganas, con solidaridad, con
compañeros y compañeras, en redes, con otros.
Pero
siempre desde acá, desde nosotros, desde el barrio,
para todos y para todas, para muchos y para más. |
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El
proyecto se consolida. |
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| Como
comunicador social uno recibe ciertos conocimientos
que no hablan en ningún momento de este tipo de
proyectos. Cuando te enterás, genera un poco de
bronca, porque son casi como ignorados. Solamente
una vez que uno los conoce sabe que son muy importantes,
no sólo para los comunicadores. Aquí uno no es
sólo un comunicador, sino que es parte de algo
mucho más grande, acá dentro uno no es un número
o una persona más que solamente sirve para la
función de comunicador.
En
1991, el Comité Federal de Radiodifusión dispuso
el empadronamiento de las emisoras que estuvieran
funcionando hasta ese momento. Después de muchos
trámites, obtuvimos como radio, un permiso precario
provisorio para transmitir, esta vez en el 91.3
MHZ, con expediente N° 1957. Enmarcada en el
aspecto legal, el proyecto de comunicación popular
se fue consolidando poco a poco.
Y
vaya si lo estábamos haciendo. Por si no fuera
poco, lanzamos al aire el Canal 4 "Oeste Televisión
Comunitaria", una producción conjunta con docentes
y alumnos de la Escuela Provincial de Cine y
Televisión de Rosario, en épocas de televisión
local inexistente. Se generaron producciones
documentales, videos musicales, programas periodísticos,
de humor, informativos, musicales, infantiles
-realizados por chicos de la zona. La primera
transmisión se realizó en la Vecinal Bella Vista
Zona Oeste con la presencia de cerca de 200
vecinos que frente a los televisores, ubicados
en un gran patio, almorzaron viendo los programas
que se generaban en el 1° piso de la institución,
el comedor infantil que funcionaba como un gran
set de televisión. Aire Libre cortó su transmisión
para posibilitar una mayor llegada -el equipo
producía interferencias en algunas zonas y un
canal de cable recibió en su cabecera la señal
y la envió a sus 10 mil abonados.
La
gente no cree que es capaz de hacer cosas, esa
es la cuestión. Le han vendido durante mucho
tiempo la historia de que: "Vos sos un idiota,
sos un inútil, tenés que ir a trabajar, tenés
que quedarte tomando mate y escuchar cumbia"…
y entonces la gente no se cree que es capaz.
Lo que nosotros ponemos al alcance es decir:
"Vení, vos sos capaz, vení, hacé el taller de
radio, hacelo, vení, acá tenés un lugar"…
Esa fue la posibilidad que nosotros dimos, nada
más, y muchos de esos compañeros hoy siguen
acá. Es la confianza de decir: "Mirá, esto es
para vos también, acá vos podés hacer esto,
hacelo".
Mil
novecientos noventa dos, se cumplían 500 años
del arrase de nuestra cultura indígena, originaria.
Quinientos años de resistencia y memoria. Heredamos
esta resistencia y la encaminábamos en este
proyecto. Habían pasado cuatro años y debíamos
renovarnos, cambiar los equipos técnicos, pensar
en la casa propia, ampliar las actividades que
nos movilizaban. Entonces aparecieron las palabras
"gestión", "armado de proyectos", "financiamiento"…
y nos encontramos frente a la máquina de escribir
explicando los objetivos y finalidad de Aire
Libre a las instituciones que estuvieran interesadas
en apoyarnos. Fue así que tomamos contacto con
la Misión Central Franciscana, organización
religiosa con sede en Alemania para que nos
apoyara económicamente en la compra de equipamiento
técnico, lo cual fue aprobado.
Creo
que al principio, el ingenio se trata de esto,
de conjugar dos cosas: qué podés hacer y qué
es lo que hay. Después, creo que hubo compañeros
que desarrollaron una capacidad de gestión muy
particular en todo este proceso. Y otra de las
cosas que me parece muy importante es el empecinamiento.
Esto no se termina acá, esto sigue, y tiene
que seguir, de alguna manera, busquémosle la
vuelta, por acá, por allá, pero tiene que seguir.
Y queremos que nuestros hijos, los hijos de
nuestros hijos, puedan decir: "Acá está esta
semilla, vamos a seguirla".
Y
la casa de uno es la casa de uno. Quién no sabe
lo que es el techo propio, el espacio que se
gana a fuerza de sudor y empeño. En 1993, tres
años se estaban cumpliendo en la casa de Fraga
3173. Y por eso, con el convencimiento de la
necesidad de consolidar el trabajo cotidiano,
presentamos ante la misma Misión Central Franciscana
una solicitud de financiamiento para la edificación
de las futuras instalaciones de Aire Libre,
el cual también fue satisfactoriamente aprobado
por la Misión Central.
En
el mes de octubre de 1993, comenzaron las obras
de lo que sería el Centro de Educación, Comunicación
y Biblioteca Popular (CECoP).
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| 1994:
Construyendo la casa propia en Virasoro y Teniente
Agneta, hogar definitivo del
proyecto de Aire Libre. |
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¿Quieren
escuchar qué dijimos ese día?
Mil
novecientos noventa y cuatro nos encontró en
otro lugar, en otra casa. La nuestra todavía
no, faltaba bastante. Otro arriesgado integrante
del proyecto ofreció su hogar y hacia allí fuimos,
antes de que se arrepintiera. Esta vez cambiamos
el cartel con la nueva dirección: Amenábar 6309.
Al mismo tiempo comenzamos la construcción del
edificio y renovando nuevos miembros para las
tareas de operación técnica, programación, producción,
publicidad, gestión, y demás tareas. Durante
dos años compartimos jornadas de trabajo comunitario,
cavando cimientos, levantando paredes, y renovando
con más fuerzas las expectativas y esperanzas.
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| 1994:
Jornadas de trabajo voluntario de los fines de semana.
La Brigada Panza Blanca en acción. |
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Y
seguíamos diciendo algunas cosas.
La
participación, la integración, la formación y
consolidación de un grupo humano que lucha por
un objetivo social común varía por diversas circunstancias
en el tiempo. Por decisión personal o colectiva,
por causas internas o externas, por como esta
la casa o como está el país, seguir adelante es
un abanico constante de dudas. Las radios comunitarias
que se habían gestado en toda la ciudad se cayeron.
Hasta nosotros mismos pensábamos en cerrar durante
un tiempo, dedicando más esfuerzos a la nueva
casa. El menemismo, como el crimen, no descansaba.
Pero a capa y espada seguimos. En nuestra propia
voz, lo vivimos así:
Mientras
transcurrían los años noventa, la participación
decayó. Se acentuó la crisis de manera muy fuerte
en el país, donde cada uno se tuvo que atrincherar
en su casa y tratar de salvarse como podía. En
esas condiciones, seguir manteniendo la radio
era muy difícil, porque éramos muy pocos, y teníamos
la responsabilidad y el peso encima de continuar
con esto. Pensábamos en aquel momento: "Esto que
hace cuatro, cinco años, que lo venimos construyendo
con un montón de gente, y que cada una de esas
personas que pasaron por acá dejó esperanzas,
expectativas, lucha, ¿lo vamos terminar de apagar
nosotros a este fuego?…" "No", concluimos,
"Resistamos. Resistir, resistir, resistir, hasta
que podamos". Esto significaba sostener las esperanzas
de un montón de gente que había pasado por la
radio y que obligadamente había tenido que renunciar
su participación en esto que creía, en esto que
quería, por cuestiones personales. Propusimos:
"Bueno, juntémonos los viernes, sábados y domingos
para construir el edificio de la radio". Eso animó
y dio voluntad a un montón de gente, que se empezó
a acercar de nuevo. ¿Forma de organización? Bueno,
la forma de organización que teníamos era la que
nos daba el cuero, y que podíamos adaptar a la
realidad de ese momento. Si lo vemos desde hoy,
pensamos "Eso fue una dificultad". Si lo vemos
desde el momento, tenía que ser así, no podía
ser de otra forma.
Hay
que mediar no sólo en la discusión interna, sino
también en el momento histórico social que nos
toca vivir. Creo que de alguna manera crecimos,
discutiéndolo, obviamente, todos crecimos en esta
historia. En un momento determinado decíamos:
"Es blanco o es negro, vos pensás esto, yo pienso
lo otro, estamos en oposición". Esto también fue
síndrome de una época. Internamente tuvimos ese
proceso de decir: "No, pará, puede ser un poco
blanco, puede ser un poco negro, ¿por qué no nos
sentamos y lo vemos todos juntos?"… Aprender
a convivir y aprender a discutir de otra manera
fue el proceso que nos tocó hacer para construir
Aire Libre. Crecer en la diversidad, crecer en
aceptar al otro, escuchar qué es lo que me está
queriendo decir, fue toda una experiencia de vida.
Creo
que la supervivencia la fue dando el ingenio.
Cuando somos muchos, todos quieren participar,
todos quieren opinar, todos quieren ser parte,
entonces todo se resuelve por asamblea. En los
momentos en que no había gente, bueno, se resolvía
con los que estaban. |
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| 1994:
Continuación de las obras con albañiles
profesionales.
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Las
obras avanzaban. ¡La cantidad de anécdotas que
tenemos de esa época! En agosto de 1996 terminamos
de acondicionar los estudios de transmisión,
la cocina, los baños y un despacho de secretaría.
Era un caserón con terraza, rodeado de medianeras
y con un patio enorme sin techo, con piso de
tierra y pasto. Lo admitimos: viéndolo desde
afuera, es un edificio raro, con una imponente
torre que lleva al cielo.
Ya
nos mudábamos con la música a
otra parte.
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Aire
Libre integra estas redes:
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Aire
Libre recomienda estos medios:
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Aire
Libre cuenta con el apoyo de:
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